La resolución de pantalla siempre ha sido, históricamente, bien recibida como agua de mayo hasta hace bien poco, cuando comenzó el debate entre los entusiastas de la tecnología sobre su verdadera utilidad y sentido. Quería escribir acerca de esto tras conocer los rumores sobre el nuevo Note 5 y su supuesta pantalla 4K junto al drama que ha suscitado en Internet.

El drama comenzó con la salida de los primeros terminales 1440p, también conocidos coloquialmente como 2K, que contaban con unas densidades de pixeles hasta aquella fecha nunca vistas. Más nitidez de lo que muchos ojos podrían percibir. El problema es que los primeros smartphones en incluir una mayor resolución son los que, normalmente, sufren más debido al consumo extra de batería y el mayor rendimiento gráfico requerido para renderizar esa ingente cantidad de pixeles sin problema. Los usuarios detectaron peor autonomía y rendimiento que en sus predecesores. En los debates se usa este hecho para generalizar a favor de su argumento. Se equivocan, no es así siempre.